18 October 2010

¡Cuidados con los criminales!

Por Luís Céspedes Peña

Las selectivas intoxicaciones de estudiantes que ingirieron alimentos del programa de gobierno conocido como el Desayuno Escolar, presentan características criminales.

No son las primeras intoxicaciones. También ocurrieron en el gobierno del Presidente Hipólito Mejía, el cual tenía a la distinguida dama, doctora Milagros Ortiz Bosch, como secretaria de Educación. Para los investigadores, si desean descubrir estos hechos, es muy fácil, debido a que siempre las intoxicaciones se originan en una determinada escuela.

Pero si los suplidores fabrican millones de cajitas con el contenido leche con chocolate, que son las dos principales materias primas, ¿cómo no se intoxican los estudiantes de las los demás centros escolares?

Los casos denunciados son específicos. Cuando se produjo el caso de Bonao, fue en un centro escolar. Cuando ocurrió el hecho de Nagua, también fue en una determinada escuela.

¿Por qué no se intoxican los demás estudiantes del país que consumen los mismos alimentos, en los cuales se incluye pan o bizcochitos?

Como eso no está ocurriendo, hay que presumir que hay sectores vinculados al procesamiento de esos alimentos, que están “conspirando” en contra de los suplidores para que el gobierno rompa los contratos de suministros y éstos (los últimos), poder participar en el negocio. Otra hipótesis que hay, que debe ser investigada, es que directores de escuelas estén reteniendo los alimentos hasta esperar que lleguen los nuevos y luego les suministren el desayuno con los productos en malas condiciones.

Debe aclararse si los suplidores les colocan las fechas de producción y expiración a los alimentos que les son suministrados a los estudiantes. Pero me extraña que en ninguna de las intoxicaciones se reportó un profesor o profesora afectado, porque no es verdad que algunos educadores de los centros docentes públicos, un día no se tomen una deliciosa cajita de leche con chocolate, coman un pan y un bizcochito.

La primera hipótesis apunta a un sabotaje de sectores competidores de estos alimentos, y la segunda, a la irresponsabilidad de directores de algunos centros escolares, porque no se debe vincular a la mayoría, ni siquiera al 1 % por ciento de ellos, porque sabemos que se trata de una clase con mucha conciencia, en lo que respecta a la vigilancia de los estudiantes.

En virtud de la gran demanda que tienen los suplidores de parte del gobierno, los productores no pueden guardar esos alimentos hasta que se envejezcan. A finales de la década de los 80 (sé que muchos de nuestros lectores lo recuerdan), comenzó una campaña en contra de la Cerveza Presidente, donde ciudadanos presentaban botellas de ese producto conteniendo ratones, cucarachas y otros animales muertos dentro del embase, lo que hizo disminuir las ventas de esa bebida. La empresa dispuso las debidas investigaciones internas y determinaron que el proceso de lavado de las botellas, era correcto.

Luego de eso, las autoridades comenzaron otra investigación persiguiendo a quienes decían encontrar animales muertos en ese producto, dando como resultado que inescrupulosos lo hacían para afectar a la empresa.

¿Qué había detrás de la campaña?

Otra compañía introduciría una nueva marca de cerveza al mercado nacional. Pero eso no sólo le sucedió a la Cerveza Presidente. También sucedió con otra marca de refrescos. También hay que investigar la higiene de los alimentos, aunque esta hipótesis parece no tener lógica, debido a que si eso ocurriera, las intoxicaciones fuesen por multitudes y no en una determina escuela cada período de tiempo.

El reto es para las autoridades.

¡A investigar y a dar buenos resultados!

-Hasta el artículo próximo.

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